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 Los Intocables de Arsène

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BOIXOS NOIS
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MensajeTema: Los Intocables de Arsène   Sáb 15 Dic - 19:22

Los Intocables de Arsène





[b]Sólo dos equipos han logrado la hazaña de ganar invictos la Premier: el Preston North End, que lo logró en 1889, y el Arsenal de 2004. De los primeros poco se sabe: es arqueología futbolística. De los segundos, en cambio, conocemos todos los datos, cada palabra. Como las que se atrevió a pronunciar Wenger al comenzar esa temporada: "Seremos casi imbatibles". Muchos se rieron: los mismos que, doce meses después, no hablaban ya de los 'Gunners' sino de 'Los Intocables'.

Cuando muchos años antes Arsene Wenger llega al Arsenal no es un completo desconocido, pero sí alguien con todo por demostrar. Ha entrenado al Nancy, al Mónaco y al Nagoya japonés, por lo que no sorprenden los titulares que le reciben en el aeropuerto: "Arsene...What?". Los tabloides ingleses no se explican qué hace ese francés refinado en el banquillo del Arsenal, paradigma del fútbol directo, recio y viril de las Islas. No saben que el recién llegado no es un cualquiera, sino todo lo contrario: una leyenda, un pionero.

La era de Arsene
El tiempo pone a cada uno en su lugar y nadie discute ahora que el fútbol inglés le debe mucho a Wenger. Supuso aire fresco y un estilo revolucionario. El trabajo en los entrenamientos, el estudio de los partidos, la preparación integral del futbolista eran aspectos muy descuidados en Inglaterra, y será donde Wenger siente cátedra. Abre la frontera a jugadores extranjeros y allana el camino para técnicos que, como Mourinho o Benítez, terminarán de confirmar a la inglesa como la Liga más atractiva del mundo. Una supercompetición desde el punto de vista físico, técnico y psicológico, sin haber perdido ni una gota de su gran factor distintivo: la intensidad absoluta.

Aunque opuesto a Mourinho o Benítez en su manera de entender el fútbol, Wenger está incluso más comprometido que ellos con este deporte. Hoy día, cuando se cuestiona el auténtico valor de una entrada, el pagar una fortuna por un partido muchas veces infame, todo buen aficionado pagaría encantado el abono de toda una temporada si en el banquillo se sienta Wenger. Quizá no verás levantar la Copa de Europa, pero tu equipo siempre jugará con una intensidad asombrosa. Buscará con desesperación el triunfo, demostrará que el fútbol es el deporte más hermoso del mundo.

Con Wenger te das cuenta de la grandeza del fútbol. Viendo a otros equipos salen de tu boca quejas y llamas a los jugadores vividores mercenarios. Contemplando a los chicos del Arsenal, en cambio, ves jóvenes que cumplen un sueño, que entrenan y practican su deporte con pasión. Son como Rafa Nadal, Indurain o Fernando Alonso en sus especialidades.

El maestro del entrenamiento
El secreto de Wenger es, simplemente, su método de entrenamiento. En ese sentido técnicos como Schuster o Rijkaard están a años luz de él. Si las decisiones en un club pudieran compartimentarse, como pasa en la NBA, el organigrama ideal tendría a Wenger como director deportivo responsable de las sesiones de entrenamiento, con Benítez preparando los partidos y Mourinho pendiente de todo el trabajo estratégico. Rijkaard se sentaría después, frente a los periodistas, para transmitir buen rollo.



Fascina en Wenger su función de padre y educador. Algo dificil de compatibilizar con el rendimiento y la exigencia maxima que precisa un futbolista. Pero su fórmula no se agota, y goza del respeto de todos los que están a su cargo, tanto promesas como veteranos. Muchos confunden llevarse bien con los jugadores con el 'colegueo', con la incapacidad de tomar decisiones drásticas cuando son necesarias. Wenger es querido, pero obtiene el máximo rendimiento y no es criticado cuando toma decisiones drásticas. No sólo sabe formar, fichar bien, vender mejor y ganar títulos, sino que también tiene mano izquierda. Los desmanes recientes de Gilberto Silva no han alterado la buena dinámica del equipo. La intolerable postura de Lehman, un perro de presa que se las ha tenido tiesas hasta con Oliver Kahn, con su compañero Almunia ha sido perfectamente gestionada por Wenger. El alemán sigue en el banquillo, pero ahora con la boca cerrada y trabajando para ser titular otra vez, algo que terminará consiguiendo porque es mucho mejor portero que el español.

Puede parecer que Wenger va a lo fácil, rodeándose de jóvenes que le obedecen sin rechistar. Pero no es así: tipos con el carácter de Vieira, Henry o Anelka nunca rindieron tanto como bajo su manto. Su virtud es que entiende que la base del fútbol, de todo deporte de alta competición, es la motivación. El jugador, por muy bueno que sea, cumple ciclos, y cuesta imaginarse a Wenger afirmando que su jugador estrella se retirará en el equipo. Esa estrella necesita retos, no sólo certezas, y Wenger detecta cuándo ha tocado techo. Le sacará rendimiento hasta el último día y logrará lo más difícil: que el jugador salga por la puerta grande de la institución. Después, empezará la cuesta abajo.

Como buen malabarista, Wenger también rentabiliza en el campo la marcha de sus estrellas. Se fueron Anelka, Overmars o Petit, y el equipo se volvió invencible. Emigró Vieira y, destrozado por las lesiones y lleno de adolescentes, el Arsenal llegó a la final de París. Este último verano se fue el estandarte, Henry, y el equipo no sólo gana como nunca sino que su juego es mágico.

Cerca del fútbol total
Ya el año pasado el Fly Emirates era un espectáculo. Se creaban treinta ocasiones de gol por partido, pero muchas veces no se marcaba. La marcha de Henry los ha transformado, rozando la perfección: aunan resultados contundentes con un juego inolvidable. Su velocidad de balón y el constante intercambio de posiciones suponen un ejemplo para, sin ir más lejos, el Barça. Los integrantes del 'Equipo Fantástico' deberían, en sus ratos libres, ver vídeos de los partidos del Arsenal: esos niños les sacarían los colores. Movilidad, juego entre líneas, aceleración del balón, desmarques de ruptura y de apoyo... Y una transición ataque-defensa fulgurante, porque eso también diferencia a Wenger. Alejándose de todos los entrenadores ofensivos el francés es sumamente táctico, y maneja con rigor la defensa, mejorando uno de los puntos flacos de la "escuela Cruyff". El holandés lo basaba todo en la posesión de balón, y es verdad que si el rival no tiene la bola no puede marcarte gol. Pero eso no es una certeza absoluta, como el fútbol demuestra semana tras semana.

La génesis del nuevo Arsenal, el que enamora estos días, es la marcha de Vieira. Cuando el capitán se marcha Wenger tiembla. Ya ha estado a punto de irse dos años antes, cuando apalabra su traspaso al Real Madrid de Camacho, pero una charla con su entrenador hace que renuncie a ser blanco. Hubiese sido el más galáctico de una plantilla de cracks, pero en unas horas, con el billete para Madrid ya comprado, decide renunciar y quedarse, lo que probablemente cambió la historia del fútbol reciente: con Vieira ese Madrid podría haber sido imparable.

Vieira, como Henry el año pasado, renovó entonces a precio de oro, pero el coste del estadio Emirates termina pasando factura. Wenger se da cuenta además de que el ciclo de estas estrellas ha concluído. Con su renovación han perdido dinero... quizá un poco tarde, terminan siendo vendidos. Wenger ve que es absurdo mantener a Vieira con un rival como el Chelsea. El de Mourinho es un equipo sin parangón en las Islas, con una disciplina y una fortaleza defensiva, fisica y tactica, insólitas en Inglaterra, y que va a ganar la Premier en diciembre.

Wenger sabe que el dominio de los 'blues' durará, por lo que apuesta por ganar la Premier a más largo plazo. Mourinho no dejará ni las migajas y además tampoco puede competirse económicamente con Abramovich. Retener a Vieira es absurdo, y Henry sólo continúa unas temporadas para asegurar que el equipo será competitivo y logrará, al menos, clasificarse para la Champions. En cuanto hay sustitutos suficientes el delantero también hará las maletas, y a buen precio, para Barcelona.

La lista de salidas en los últimos años es interminable. Primero fue Vieira, pese a lo que el Arsenal llega a la final de la Champions. Después se van Bergkamp, Pires, Ashley Cole, Reyes, Campbell y Cygan. Casi nada. Doce meses después salen Henry y Ljumberg, y ahora Lehman y Gilberto Silva empiezan a mirar la salida.

Pero es que Wenger tiene potestad absoluta para decidir. El Arsenal son él y los dueños del club: lo domina todo. Para ser cesado tendría que reunirse consigo mismo y despedirse. Tanta carga sobre sus hombros abrumaría a más de un técnico, y no todos están a la altura: Benítez, por ejemplo, es un magnífico entrenador pero no domina todos los aspectos del fútbol. Wenger, en cambio, sí: trabajo con la cantera, promesas extranjeras... En ningún sitio estará, por eso, tan a gusto como en Londres, donde le dejan hacer. Su leyenda crece a la par que la del equipo, y uno confunde ya Arsenal con Wenger. Cuando pasen los años se hablará de esta época como la 'era de Wenger', como al recordar el 'Dream Team' sólo nos viene a la mente la delgada figura de Cruyff.

¿Venir a España? La forma de entender el fútbol en Inglaterra también agrada al francés. Allí, entrenadores y jugadores no están sometidos al constante escrutinio de la prensa. Los periodistas no husmean en las instalaciones, no existen diarios que inventen bulos cotidianamente para vender papel, ni programas de radio nocturnos en los que se hable más de trapos sucios que de terrenos de juego. Wenger no aguantaría el acoso a Ronaldinho, las críticas exageradas y el ditirambo posterior a Robinho, la persecución cotidiana. En España no tendría todo el poder, su política de fichajes debería ser a corto plazo, habría que ganar o ganar, y hacerlo hoy. Como le pasó a Capello, Cruyff o Benítez, sería cuestionado desde el primer día. Si los periodistas sacaban a Van Gaal de quicio y llamaban 'traductor' a Mourinho, qué harían con este educado francés. A Wenger le interesa el fútbol, no el circo.

Wenger vive un sueño. Gestiona sus propias renovaciones, marcando él el precio. Adquiere y se desprende de jugadores a su antojo. Y gana títulos. Pero quizá el mayor trofeo para un buen profesional sea echar la vista atrás y contemplar, con orgullo, su obra: Wenger puede hacerlo. Pero si gana la Champions todo tendrá aún más sentido. No tendrá precio.

¿Es posible realizar el sueño? Sí, lo es. Tiene un equipazo, estrecho y ancho a la vez: los jugadores siempre están muy juntos en defensa y en ataque, con poca distancia entre líneas pero con mucha amplitud en el campo para poder manejar los pases. Su juego es una turbina: la posesión no es lo más importante. Wenger no hace las alineaciones pensando en tener el balón sino en morder y matar. Sus jugadores no tienen un solo perfil: atacan y defienden, y todo en décimas de segundo.

Pese a estar lleno de extranjeros, empezando por el propio técnico, el Arsenal encarna la intensidad del fútbol inglés, con once jugadores permanentemente activos durante los noventa minutos de juego e intensidad total en defensa y ataque. Desde fuera parece que tiene mucho tiempo el balón, pero las estadisticas dicen lo contrario: el secreto es recuperar muy rápido la pelota. Algo lógico con esa plantilla de 'toros', que presionan muy arriba y no bajan de revoluciones. Físicos explosivos, alimentados por un entrenamiento que refleja la manera posterior de jugar.

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BOIXOS NOIS
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MensajeTema: Re: Los Intocables de Arsène   Sáb 15 Dic - 19:24

Un equipo indescriptible

Definir la forma de jugar de ese Arsenal es díficil. Si hablamos de una posición de partida sería otra cosa, pero la movilidad constante, el intercambio de posiciones y el balón vertical hacen que el dibujo se transforme. A veces juega un 1-4-3-3, que se convierte en 1-4-4-2 ó 1-4-1-4-1, ó 1-4-2-3-1... Hablamos de un mutante, uno de los primeros equipos que sigue a pies juntillas la teoría de Cruyff según la que el sistema no es lo importante, sino la ocupación del espacio. No importa la posicion de partida de un jugador, sino la busqueda de un espacio para participar en la finalización.

Esos balones verticales y aprovechamiento del espacio diferencia a los 'Gunners'. Es la definición del fútbol inteligente, algo que nace de la educación sistemática de los jugadores, mediante el diseño de unas sesiones de entrenamiento inalcanzables para otro entrenador. Los del Arsenal son los futbolistas que más disfrutan de su trabajo: Ferguson propone entrenamientos globalizados, muy bonitos y llenos de ejercicios, pero demasiado orientados a lucirse de cara a la galería. Mourinho es otra cosa: no fomenta la inteligencia de sus jugadores sobre el campo, sino su capacidad para analizar la situación en segundos, su transformación en piezas de un tanque que aplaste al rival.

Los hombres de Wenger, en cambio, escucharán lo que tienen que hacer para disfrutar, crecer como futbolistas contentar al espectador. Así es lógico que les cueste tanto abandonar el club, y que cuando lo hacen consideren su etapa en el club como una época maravillosa.

Aunque su forma de defender es presionar arriba tras pérdida, la temporada en la que perdieron la Champions demuestra que Wenger sabe adaptarse. Con la plaga de lesiones el francés echó al equipo atrás, y terminó siendo casi imposible hacerles un gol. Ya no era el rodillo imprevisible por sus llegadas de segunda línea, sino un bloque atrincherado que lanzaba a muy pocos jugadores al contrataque, incluso uno solo, Henry, que le bastaba para imponerse en campos como el Bernabéu.

Ese año, además, Wenger fue más precavido de lo acostumbrado. No vivía en campo contrario permanentemente, exponiéndose a que una pérdida en el centro del campo le trajera un gol en contra. No puedes caminar siempre en el filo de la navaja. Los dos finalistas de ese año, Arsenal y Barcelona, lo aprendieron ese año, y por eso llegaron tan lejos. Año y medio después parecen haberlo olvidado.



La plantilla
Es difícil que un equipo tan joven, y tan en forma en este primer tercio de la temporada, llegue con aire al tramo final de la Champions. Ahora mismo es el equipo más atractivo del continente: todo el mundo les sigue, y eso provoca que el nivel de conocimiento por parte de sus adversarios sea enorme. Su estilo ofensivo y su vocación por el espectáculo, aunque no a base de taconazos y rabonas sino de su fulgurante juego, le hacen difícil ganador de una competición como la europea. Además tiene puntos débiles, como la portería. El titular actual, Almunia, está bastantes peldaños por debajo de los grandes. Lehmann es una incógnita, y tampoco es un seguro de vida y el tercer portero, Fabiansky, no deja de ser un recién llegado.

En la Copa de Europa ese es un lastre muy pesado. En partidos de altísimo nivel (recordemos la final de París y la diferencia entre contar con Casillas, o el propio Valdés, y Almunia) el Arsenal no contará con un guardameta que lo rescate en una tarde negra, de las que siempre llegan a lo largo de la temporada. Dicen que la competitividad de un equipo se mide por su capacidad de ganar jugando mal, y para eso suele ser vital un buen portero.
Unos metros más adelante encontramos una de las mejores defensas de Europa. Hablamos de una manada de tigres: por ejemplo, en el lateral derecho, está Eboué, uno de los de mayor nivel en el mundo. Su posición está doblada con Sagna, moviéndose uno de los dos muchas veces a la media. Los dos son parecidos: altos, fibrosos, veloces.

En la otra banda está Clichy, que casi ha hecho olvidar a Ashley Cole. En el centro de la zaga la pareja Touré- Gallas, una especie de Milito-Puyol a la inglesa con más presencia física y fibra muscular, pero menos corazón y jerarquía. Senderos, el central reserva, es un buen jugador pero también un peligro en Europa. Si el Arsenal juega con la defensa adelantada y el suizo es el central puede ser un suicidio, porque un punta rápido le dejará en evidencia.

En el centro del campo hay donde elegir. Si miras primero al banquillo encontrarás dos jugadores de mucho nivel: Lassana Diarra, un lujo procedente del Chelsea, y Diaby, un mediocentro corpulento que también es un volcán.

En el campo apuesta por una red de centrocampistas donde abunda la calidad. Como vértice, Wenger ubica un mediocentro defensivo casi siempre, que antes era Vieira y ahora es Gilberto Silva, con la opción del mencionado Diaby. Por delante vienen los 'jugones', por lo general en un 1-4-1-4-1 aunque a veces opta por Van Persie y Adebayor como doble punta.

Pero el sistema más reconocible y único en el Arsenal es esa 'nube de mediapuntas' con llegada y en constante movimiento, incluído el delantero. Eso, que deja al equipo sin una clara referencia ofensiva y a veces se paga en la dificultad de hacer gol, también dificulta el trabajo de la zaga adversaria y crea espacios constantes. La propuesta es una bendición para el espectador, que nunca sabe por dónde llegará el peligro, pero también resulta poco práctica. No entendemos cómo, a lo largo de estos años, Wenger no ha fichado a un hombre como Trezeguet, que hubiese aportado soluciones concretas y quizá habría significado la Champions. Eso, y no fichar un sustituto de garantías del ya bastante peculiar Seaman, son dos de los grandes errores de Arsene.



La deliciosa línea de cuatro se reparte entre Cesc, Hleb, Rosicky, Theo Walcott y dos mediocentros polivalentes como Denilson y Flaminy, gustándonos más el primero. Los indiscutibles son los dos primeros, con Rosicky como opción prioritaria por la izquierda y Walcott por la derecha, siempre pendientes de la recuperación de Van Persie.

El caso del admirable Cesc es un ejemplo de que los futbolistas de la cantera no deberían nunca cederse, sino jugar en equipos satélite para que puedan foguearse siguiendo el estilo en el que después jugarán. Cesc combina a la perfección las virtudes de la 'escuela Barça' con la intensidad inglesa y el toque Wenger, convirtiéndolo en un jugador de los que hay pocos en Europa. Con veinte años sabe hacerlo todo, incluido definir, y es muy superior a pretendidas referencias como Xavi. Es difícil creer que, de haber seguido en la Masía, Cesc sería lo que es hoy.

Él es el líder, pero es aún más importante Hleb, el termómetro del equipo: si participa, aparece y brilla, el Arsenal está jugando de escandalo. Si en cambio está desaparecido el futbol 'gunner' es trabado, y entonces depende por completo de Fábregas.

Rosicky es una de las eternas promesas del fútbol europeo. Se hablaba de él como del diez del futuro, pero se ha quedado estancado, víctima de su irregularidad. Sus conceptos son buenísimos, mete golazos, tiro desde fuera, pase, movilidad y entiende el juego, pero le falta algo. Su juego, en todo caso, crece por momentos, demostrando cómo Wenger suele acertar con la tecla.



En la delantera había expectación por ver cómo respondía Da Silva, un chico de 24 años con buenos números en la liga croata. Es uno de los pocos arietes puros que ha fichado durante estos años Wenger, pero está jugando muy poco y necesita tiempo de adaptación. No es el caso de Walcott, 'La Flecha', que de seguir con su proyección será el mejor interior derecho del mundo. No es su única posición: en punta recuerda a Eto'o o Anelka por su velocidad, su zancada y su conducción de balón. El apodo de 'Speedy' Walcotte le viene al pelo: es un auténtico purasangre. En estos días se le compara con Henry, y no desluce: con sólo 18 años marca con facilidad y recuerda al Thierry que fue desaprovechado en la Juve. Es sacrificado y muerde en la presión al rival: sabe que puede comerse el mundo, y es una de las joyas de la corona de Arsene.

Otra es el extremo holandés Van Persie, un ejemplo de que el talento no lo es todo y que, a base de sacrificio y un buen maestro, también pueden construirse figuras. Van Persie lo es, y con Robben representa lo mejor de la escuela holandesa de extremos. Robben es más brillante, un talento natural, pero es menos completo que Van Persie. Mientras el merengue es más extremo, Van Persie rinde como segunda punta, e incluso aislado en la delantera. A ambos les unen las lesiones, les diferencia la forma de resolver la jugada. Robben puede regatearse a todo el equipo contrario: en forma es sencillamente imparable en regate. Van Persie es más directo, y acostumbra a finalizar la jugada rápido con un pase o un disparo. Cuando está fino y con gol el equipo da un salto de calidad, y tiene un enorme disparo a balón parado.

El arsenal ofensivo se completa con Bendtner, un joven delantero punta danés que probablemente se marchará cedido en diciembre, y Adebayor. Alto, espigado y desgarbado, técnicamente muy fino y con gol, recuerda al inolvidable Kanu. Es menos elegante con la pelota y tiene menos calidad y recursos, pero a cambio ve puerta con más facilidad. Su rendimiento en la Champions es, en todo caso, dudoso, y no termina de consolidarse como nueve.

Con ese equipo, de una edad media bajísima, a Wenger le queda todavía mucha cuerda en Londres. Los aficionados madridistas llevan años soñando con él, en Barcelona también sería bien recibido. Pero como ya hemos dicho, España puede ser una selva. En Inglaterra es respetado, idolatrado por sus seguidores, y el proyecto es ilusionante. Seguir peleándose con Ferguson, disfrutar y pulir un equipazo, pasar -aún más- a la historia del Arsenal... Quizá en mayo los periódicos ingleses cambiarán el "Arsene What" por un justo "Arsene Wow!!!".

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MensajeTema: Re: Los Intocables de Arsène   Miér 19 Dic - 23:38

Los intocables de Eliot wenger :face:
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Dabal
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MensajeTema: Re: Los Intocables de Arsène   Vie 21 Dic - 19:04

wenger es un crack
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clichy22
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MensajeTema: Re: Los Intocables de Arsène   Vie 18 Abr - 4:03

bueno leo esto i me qedo
simplemente sin palabras Shocked
no me alcansaria este ni muchos foros
para escribir sobre
lo qe fue esa temporada para mi
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MensajeTema: Re: Los Intocables de Arsène   

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